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Bajo la luz del otoño

A Marcos Reyes Dávila

Cuando desperté
sentí la revelación del leve fulgor
y pensé en el destino
y los rigores de la vida
No hay triunfos ni glorias
para la historia de un hombre que se aleja
Ahora mismo escucho mi voz
buscando las palabras
que lamen mis actos sencillos y fugaces
cautivo ya de la contemplación
libre de mí a la altura de estas emociones
como aquel que “pagará el hospedaje con su vida”*.

* De Don Luis de Góngora y Argote

©David Cortés Cabán.

 

Ruega por mí

A Reynaldo Marcos Padua / a Margarita

Desciende a esta embarcación
ruega por mí y los que nunca regresaron
Frente al espejo de la leve esperanza
ruega por mí un domingo cualquiera
o ahora mismo en la golondrina
que vuela a ras de tierra
Isla llena eres de gracia
ruega por mí y por los hijos de nuestros hijos
antes que mi cuerpo sea una casa desierta
y mis días apaguen la silenciosa lumbre
Ruega por mí y los que vuelven
sin saber a qué vuelven
recorriendo las líneas de otros cuerpos
cuando la ansiedad los deja suspendidos en el viento
Así de inexplicable se traza cada destino
De exilio en exilio ruega por mí
y por los hijos de nuestros hijos
Amén.

©David Cortés Cabán.

 

La poesía se ríe de mí

A Don Manuel de la Puebla

Entras alborotada por herir mis ojos
y susurras a mi oído y suspiras
y quieres dejar constancia
de que eres tú misma la que tocas a mi puerta
excepto que llegas imprecisa y señalas mi fracaso
Yo que soy un mal poeta que va por las olas
sin mojarse sin doblar sus rodillas
sin tocar la palabra que salta como un pez dorado
sin ver cómo agonizas y te ríes de mí
y señalas el árbol que alza su ramaje hacia el relámpago
Qué quieres de mí qué quieres cantar con la luz de los astros
Y sonríes y confiesas haberme visto en la espesura de la noche
buscando la novedad en la noche del alma
¿para cubrir qué? la vanidosa me ladra
y me señala el estilo de la primavera
ése es el estilo me susurra y el viento detiene su rumbo
y me señala el lucero que cayó en mi jardín
y la lluvia que la noche anterior dejó una rosa encendida
y otra vez me dices: ésa es la novedad
Oh invisible novedad piadosa liebre ruega por mí
prado de mis palabras tomen ahora mi cuerpo y poséanme
antes que la imagen se desvanezca.

©David Cortés Cabán.

 

La leve esperanza

Tiéndete y funda conmigo
el reino de la leve esperanza
Baja y contempla la casa flotando
El amor es fugaz
pero su lumbre permanece
igual que las nubes
en el eco del agua cristalina
para que no persista la sombra pastosa
de este exilio que extiende sus dominios
Te digo corazón que no hay dulzura en esta lejanía
Pero nómbrame cuando el pájaro cante
y su pureza se rompa acariciando mis huesos
Si entras en esta habitación ven y no resistas
deja que tu alma se deslice
como una liebre hacia las costas.

©David Cortés Cabán.

 

El encuentro

Con la fatiga
de las grandes contradicciones
no sé dónde ha quedado el amor
ni la casa de los grandes ideales
ni el sacrificio que le exigimos a la vida
Las palabras revelan otra realidad
mientras miramos el vuelo de los pájaros
su precoz armonía en el aire
es un paisaje para la invocación de esta escena
pero digo basta: caminamos sin saber
que hemos llegado a la casa que un día habitamos
Una mujer barre las hojas de los árboles
su mirada se queda contemplándonos
Otra vez las aves se deslizan lentamente
la sombra de sus alas
dibujan un territorio distante como tus ojos
No hay edad para quien ha perdido todo
no hay agua para que el corazón suspire
Envuelto en la música de la tarde
he bajado a este lugar que evoca tu nombre
sin contemplar la luz de los insectos
cuando tu sombra giraba igual que las frutas
tendidas sobre el pasto.

Del libro inédito: Islas.

©David Cortés Cabán.

Letras Vol.01/2010

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