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      Sobre el viaje entre Vieques y Santa Cruz, doña Guillermina ofreció los siguientes comentarios,

"el viaje fue en barco de vela. Duró muchísimo (se ríe), muchacho, como de un día para otro. Salimos de Morropó (Punta Mulas, Vieques) hasta Frederiksted. El viaje costaba unos cinco pesos en ese tiempo (se ríe). Viajé con mis dos hijos. Había tres barcos que llevaba la gente y las traía; después una lancha rápida de motor grande, y después el avión. El mar se ponía malo. La gente pasaron muchos problemas, pero yo no; pero mucha gente sí. Mucha gente pasaron sustos grandes; a mí no, siempre tuve buenos viajes, yo no me mareo".

Y sobre Santa Cruz dijo, "bueno, es el mejor sitio del mundo. Yo he ido a los Estados Unidos, a la Isla Grande (Puerto Rico), y en ningún sitio encuentro un lugar como esto".

      Entre otros puntos interesantes doña Guillermina señaló que no sabía inglés, y que todavía habla inglés con señas. Hacía veinticinco años que murió su esposo al que enterraron en Santa Cruz. Al preguntarle de su identidad cultural dijo, con una sonrisa,

"yo soy puertorriqueña, y mis hijos también. No soy inglesa, yo no sé inglés, tantos años que vivo aquí (…)".

Terminó diciendo, "me gusta Vieques (…) pero (…) me gusta más Santa Cruz".

      Otra entrevistada fue doña Marta Benítez de Suárez, nacida el 16 de abril de 1914, en Fajardo, Puerto Rico. Su mamá llevó a Marta, sus dos hermanas y un hermano a vivir en Vieques, donde estuvieron por quince años. Emigró hacia Santa Cruz el 14 de mayo de 1935, siguiendo a su hermana mayor, que era como su mamá. Fue en Santa Cruz que conoció a su esposo de cincuentaisiete años, Ángel Suárez Figueroa, otro viequense emigrado a Islas Vírgenes.

      El viaje entre Vieques y Santa Cruz fue una experiencia “inolvidable” para doña Marta,

"Tuvimos un muy mal tiempo. Primero tuvimos una calma que nos cogió toda la noche sin casi el barco moverse. Era un barco de vela. Pasamos toda esa noche del catorce hasta el quince de mayo. Entonces, de pronto nos cogió un temporal. Por poco el barco se parte. Pasamos todo el resto del día en ese temporal. Llegamos al puerto aquí en Santa Cruz, en Frederiksted, ya de noche. Se ve’ian los marullos que se levantaban los buildings que est’an all’i en frente, la aduana, que estaba para ese tiempo, frente a los muelles.

No hubiéramos salido a tierra esa noche porque no se podía, pero que venía una familia de Vieques que venía mudándose para aquí, era de apellido Lanzó. Venían de mudanza; eran gente que se dedicaban a la pesca y traían un bote de ellos, una yolita.

El barco tuvo que bajar bien hacia abajo, no por el muelle (debido a la tormenta) y las personas que estaban en tierra esperando al barco, que se suponía que llegaba a tal hora y tardó casi dos días, ya la gente pensaba que el barco se hundió y que la gente perecieron.

Entonces esa gente que venían con esa yolita, la tiraron al agua y allí nos sacaban. Los que estabanen tierra, entre ellos un cuñado mío, entonces nos ayudaron a desembarcar.

Había un puertorriqueño aquí de nombre don Isaac González, que vivía frente al mar, era comerciante. Al regarse la voz desde temprano de que ese barco tenía que llegar y que no llegaba, ya todo el mundo estaba alarmado. Pues, ese señor, que Dios lo tenga en la gloria, abrió su casa para recibir a todo el mundo. Nos dio ropa seca… esa noche no pudimos pasar por aduana por el tiempo…".

      Doña Marta lleva cincuentaisiete años en Santa Cruz. Junto a su esposo establecieron un supermercado en queen street, Frederiksted. Va a Vieques solo de visita.

      Don Basilio Félix Rodríguez habló con los estudiantes sobre su vida en Vieques, la emigración a Santa Cruz, y su amor por su tierra adoptada,

"nací el 5 de enero de 1927. Vivíamos en un sitio aislado, de mucho ganado, en Puerto Negro (…) había seis u ocho casas nada más. Ahora todo eso desapareció dentro de la base".

      Don Basilio entregó un manuscrito de sus memorias, que había preparado para nuestro proyecto. Comienza en la siguiente manera su escrito:

"Corría el año 1939. La marina de los EE.UU. compraba y expropiaba familias a su forma y antojo (…). La central Playa Grande expropiaba, su gente y propiedades, así los barrios de Resolución, Mosquito, La Miray, Ventana, Barrio Palma y así todo el oeste de Vieques (…). En 1943, mi padre se encuentra sin trabajo y cinco hijos que mantener, sabrá Dios qué pensaba. Un día nos dice que nos mudaríamos a Santa Cruz. Nuestras mentes no podían asimilar aquello. ¡Dejar a Vieques! Imposible. Nuestra escuela, nuestras amistades, nuestros vecinos y demás familias. Era algo así como cosa de loco.

Vimos en barco de vela. Nuestra partida a Santa Cruz fue un martes de septiembre (1943) como a la una de la tarde, bajo un sol candente y en un barco llamado El Arturo, capitaneado por su dueño, don Jorge Carrillo. Veníamos, aparte de muchos otros pasajeros, mi cuñada y mis dos hermanas. Mi papá y mi hermano menor se quedaban para unirse a nosotros un mes después. Ya a Santa Cruz habían llegado dos hermanos mayores que yo. Llegamos a Santa Cruz, al puerto de Christiansted, al otro día, miércoles, como a las dos de la tarde. De esto hace casi cincuenta años. Todo, gracias a Dios, nos ha ido bien en Santa Cruz, donde hemos crecido. Hoy en Santa Cruz, nuestra familia Félix es una de las familias hispanas más numerosas. Gracias a esa decisión de nuestro padre que a principio no aprobamos. Después de cincuenta años de haber dejado a Vieques no lo he podido olvidar a pesar de que no tengo nada que quejarme de Santa Cruz".

      Expulsados de Vieques por el fracaso de la industria azucarera y las expropiaciones militares de los 1940’s, los viequenses emigraron en grandes números a Santa Cruz, donde había trabajo disponible en las plantaciones azucareras, en una naciente industria turística y luego en las plantas petroquímicas. En las últimas décadas, personas de todas clases de la sociedad viequense han emigrado a Santa Cruz en busca de un mejor futuro. Mientras el número de puertorriqueños en Islas Vírgenes se estimó en 3,000 en 1950, 6,000 para 1960 y 9,700 en 1965, los estimados actuales son de 20,000.