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Apuntes sobre las relaciones históricas entre Santa Cruz y Vieques

      Las relaciones históricas entre las Islas Vírgenes y el archipiélago puertorriqueño son abarcadoras. Puerto Rico y las islas de Santa Cruz, St. John y St. Thomas comparten muchas similitudes en sus procesos de desarrollo y transformaciones socioculturales: población indígena de raíz araucana; destrucción de las culturas autóctonas con la llegada de los europeos hace cinco siglos; la esclavitud como la base del sistema de plantaciones azucareras; resistencia contra la opresión y los abusos de amos y gobernantes coloniales; continuo movimiento migratorio intraisleño y relaciones coloniales con potencias metropolitanas europeas y, en nuestro siglo, norteamericana.

      Es la relación entre Vieques y Santa Cruz, sin embargo, que representa la máxima expresión de la conexión histórica entre Puerto Rico e Islas Vírgenes. Desde temprano en el siglo pasado, existe un movimiento migratorio entre Vieques y Santa Cruz que ha creado fuertes enlaces entre ambos pueblos. Estos nexos no se limitan a lo económico y político, sino que se extienden a las relaciones culturales y sociales. Un alto nivel de relación familiar se ha generado entre viequenses y cruzanos. Existe entre la población de ascendencia puertorriqueña residente en Santa Cruz, estimada en unas 20,000 personas, un notable sentido de identidad “cruzana”.

      Durante el siglo XIX y a principios del siglo XX, Vieques proveyó trabajo y un nuevo hogar para un gran número de personas de las Islas Vírgenes. Miles de hombres, mujeres y niños emigraron a Vieques desde las colonias danesas e inglesas del Caribe a trabajar en los cañaverales, ingenios y puertos en aquella época cuando el azúcar era “reina” en esta región. Aunque muchos de estos inmigrantes eran naturales de Tórtola, Antigua, Anguilla, Virgen Gorda, St. Kitts y Nevis, la proximidad entre Vieques e Islas Vírgenes convirtió a estas últimas en el puente que unía a Vieques con el resto de las Antillas Menores.

      A principios del siglo XX, obreros de Islas Vírgenes representaban una parte sustancial de la población de Vieques. El censo poblacional de Vieques para 1910 provee información sobre cientos de personas naturales de Islas Vírgenes residentes en Vieques. Emilia Crahmar, de Santa Cruz, entró a Vieques en 1866 y trabajó como labradora, según el censo. En 1867, Samuel Williams salió de Santa Cruz para Vieques donde trabajó en uno de los muchos ingenios en la isla. Carlos Charles, carpintero de 29 años para el 1910, llegó a Vieques desde Santa Cruz en 1891. Otros artesanos emigrados de Santa Cruz a Vieques fueron George Onfri, herrero, quien vino en 1878 y Joseph Anduce, hojalatero de 45 años de edad en 1910, quien se había mudado a Vieques en 1868. Abraham Emery y John Fermin llegarón a Vieques de St. Thomas en 1879 y 1898 respectivamente y trabajaron como labradores, según el censo.también de St. Thomas fue AgustinaGatlif, residente en Vieques desde 1872, donde vivió como dulcera.

      La dirección del flujo de gente entre nuestras islas cambió marcadamente a finales de la segunda década de nuestro siglo. Ya para 1927 habían cerrado operaciones las centrales de Vieques La Arkadia, La Esperanza, y La Santa María. Había sido la prosperidad de estas operaciones azucareras el principal atractivo para los muchos “peones extranjeros” de las cercanas colonias británicas y danesas que emigraron a Vieques y la fuente de trabajo para la población nativa viequense. La grave crisis en la economía mundial que comenzó en 1929 y que continuó hasta el inicio de la Segunda Guerra Mundial, tuvo serias repercusiones en Vieques. Una situación de pobreza y desesperación empujó a miles de viequenses a buscar oportunidades en otros lares.

      Varios acontecimientos en el primer tercio del siglo facilitaron y promovieron la migración de viequenses a Santa Cruz. La compra de las Islas Vírgenes danesas por parte de Estados Unidos en 1917 y la aprobación del acta Jones otorgándoles la ciudadanía estadounidense a los puertorriqueños en ese mismo año, eliminarón las barreras legales al movimiento de gente entre estos territorios norteamericanos. La aplicación a las Islas Vírgenes estadounidenses de las leyes de inmigración norteamericanas en 1927 también tuvo un fuerte impacto en este proceso. Anterior a esta fecha los agricultores daneses importaban obreros para la industria de la caña de las cercanas islas británicas. Las nuevas leyes paralizaron esta práctica y obligó a los azucareros a buscar en otros lugares para su mano de obra.

      En la cercana isla de Vieques encontraron una situación ideal: condiciones deprimentes de la industria azucarera viequense empeoradas con la Gran Depresión de los años ’30, obligaban a los trabajadores de Vieques a emigrar en busca de empleo. Agentes de las compañías azucareras de Islas Vírgenes reclutaron gangas de obreros en Vieques para transportarlos a Santa Cruz. Muchos de estos trabajadores “temporeros” se quedaron, trajeron sus familiares de Vieques y se establecieron en Santa Cruz permanentemente.

      La situación crítica de Vieques llegó a su auge a finales de los 1930’s. Un artículo del periódico, El mundo, del martes, 6 de junio de 1939 lleva como título, La isla de Vieques se está quedando desierta. El subtítulo lee: “las familias emigran por centenares rumbo a Santa Cruz huyéndose de la espantosa situación de miseria que allí (en Vieques) prevalece”.

      Un miembro de una comisión viequense que había viajado a San Juan en busca de ayuda del gobierno central, declaró lo siguiente a la prensa,"ahora mismo debe estar el nene llorando por hambre. Hay veces que, por no dejar de ser honrao’, me tengo que contener pa’ no llevar a mis hijos alguna de las reses que tiene la central por allí cerca”. Ante la “pavorosa situación de miseria” que afligía la isla, la emigración fue una de pocas alternativas. El artículo de El Mundo señala que más de tres mil personas ya habían emigrado a Santa Cruz. Los miembros de la Comisión preguntaban a los representantes del gobierno: “…que piensan hacer de nuestras esposas y de nuestras madres, de nuestros hijos y de nuestras hermanas. Estamos dispuestos a liar los trapos y marcharnos también para Santa Cruz, dejando desierta a Vieques".

      En 1941, comenzaron en Vieques las expropiaciones de la marina de guerra de Estados Unidos que terminaron a finales de esa década restando de manos viequenses el 72% del territorio de la isla. Desaparecida la última central, la Playa Grande, como consecuencia de la llegada de la marina, la situación socioeconómica empeoró. Doña Guillermina Nieves Nieves, nacida en Vieques el 8 de julio de 1913, relató a las estudiantes de la Central High School, Marisol Ramos y Maribel Chaparro, sobre su decisión de emigrar a Santa Cruz.

"La situación en el ’44 estaba mala. Yo tenía cinco hijos, se había terminado la construcción en la base naval y no había trabajo en Vieques. Cuando quitaron la central Playa Grande, entonces, ¿dónde había trabajo y dónde había dinero? Qué íbamos a comer con cinco muchachos y nosotros dos, ¿qué comeríamos? Por eso la gente emigraron. Fuimos buscando ambiente. Uno tiene que ir donde haiga (…) donde no haiga, ¿por qué? Aquí (en Santa Cruz) habían muchos puertorriqueños. La familia de mi esposo ya estaba aquí (…) después yo vine. Yo fui la primera y detrás de mí se vinieron todos, mi mamá, mi papá y todo el mundo (…) era bueno porque había trabajo (…) se trabajaba (…) vinieron muchos puertorriqueños (…) casi todos los puertorriqueños que hay aquí, los mayores, casi todos eran de Vieques (…) todavía hay muchos viviendo aquí (…) muchos han muerto".