Esta página
(inedito)

Esta página todo lo que hace es llover;
llueve a cántaros y encierra en sus casas
a los que iban de paseo.
Inunda calles, jardines y balcones,
al atrevido batia con furor
debiendo haber esperado la llovizna.
Esta página llueve y mientras más llueve
más lluvia entra por la ventana
y empieza a colarse por una esquina del techo
denunciando a las hojas estancadas en la azotea.
Esta página no escampa, no tiene intención;
no está en su agenda ni en sus planes futuros.
Lo confirma el informe del tiempo y los huesos.

Esta página era la mejor página
o así lo prometia triunfalista;
brillaba, coqueteaba, prometía.
Esta página era de filigrana de plata
tocada con polvo de estrellas.
Esta página anunciaba el placer,
anunciaba el triunfo de la palabra,
se vanagloriaba de su estilo
alardeaba de imaginación.
Se escuchaba a sí misma y deliraba,
su canto superaba a las sirenas
y enfermaba a las divas operáticas.
Sería el único licor de música y palabra.
Esta página, fogonazo de luz
instante de fósforo,
se ha perdido en la oscuridad del sueño.

Esta página se viste con verbos;
se adorna con preposiciones; se divierte
con sustantivos aunque plural y singular
no es su materia de discusión.
Esta página se alborota con los adverbios
y los verbos en reflexivo
la llevan al agua de Narciso.
No cuenta con los puntos ni las comas,
estrellándose en una confusión babélica.
Esta página se recupera y cuelga sus días
con signos de interrogación y los de exclamación,
adornan sus descubrimientos.
Colecciona pronombres porque los nombres
son demasiados para tenerlos enjaulados
y los únicos que sobreviven son los imperativos
cuya única consigna es el agobio.
Los puntos suspensivos los ponen a todos en jaque;
alto al pensamiento, al desorden, a la duda.
Tres puntos para evitar un desastre,
para detener un pleonasmo o un disparate.

Esta página ha visto morir a muchos
a su tiempo o a destiempo
Emilia, Ramón, Nicolás, Pepe,
Pedro, Margot, Carmen Margarita,
Doris Aimeé, Dialma, Ilia, Mercedes,
Ma Delia, Josefa,y Paco, Lucas, Manuel,
Agustín y Esther, Carmelita, Manuel Silvano,
Carlos Manuel, Gregorio, Herminia,
Ma, Eva Luz
Hubo quien amó o no supo,
quien dio o no supo,
quien aprendió la felicidad o no supo,
quien perdonó o no pudo,
quien miró las estrellas o no supo,
quien no supo vivir o no pudo.

Esta página lee la Tierra,
sus rocas milenarias dentro y fuera
de los océanos, nacidas de volcanes
que podrían desaparecerla.
Lee la fauna que sobrevive
los ataques constantes de la plaga humana
contra las vidas de las que dependemos.
Lee la flora , callada familia
que nos ha dejado respirar por milenios.
Lee la noche y el dia, las estaciones
el huracán, el terremoto, los ríos
y las playas cuando sus cambios
agitan sin dañar y los lee
cuando se desatan las ferias
y la canica azul de la galaxia
estremece a todos sus habitantes.
Esta página lee la Tierra
y habita en ella sin respuestas.

© Carmen Valle