From Morirás si da una primavera

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24 ó 25 de junio, de noche:

no sabes toda la falta que me haces: precisamente hoy que hubiera querido verte, me entero del viaje apresurado a tu país: no sé si vuelves o te quedas o te veré alguna vez: después de esta ciudad y de todo lo demás, me parece extraño que te escriba:  pero lo hago, y, pese a que ésta es una carta llena de toda la ternura que nunca te di, te propongo que aunque no nos veamos, ni sea posible una reconciliación entre nosotros, por lo menos hablemos: quisiera que de una palabra tuya me surgiera toda la inspiración para seguir, no sé hacia donde, pero seguir: a la isla no quiero volver, y francamente, ¿para qué?: con esta pelambrera  de  frutas  y  jugo  de china nada más no puedo seguir: intenté con Rafa, pero no hubo respuesta, ya había muerto: tal vez Nadia me preste algo, pero así de prestaera y sin trabajo no puedo seguir: no te canso con mis problemas, pero dar positivo en la prueba no es nada fácil –el mundo se te llena todo de calles sin salida alguna: bueno, voy a lo que quería decirte:  o a lo mejor no quiero decir nada: un patuleco al que le va mal no tiene derecho ni a escribir ni a hablar a destiempo (después de lo que te hice): ¡qué distinto hubiera sido todo si no te hubiera conocido!: es  que conocerte me significó cambiar toda la perspectiva que tenía de mi vida: tal vez hubiera acabado peinando gente en una de esas peluquerías (como tú dices) o en uno de esos beauty parlors (como digo yo) y acostándome con quien hubiera querido o de amante con Rafa, porque él después de todo me quería: yo lo dejé sin ninguna posibilidad y eso  no me lo perdona: disculpa, pero a estas horas, sin ti, soy como una taza de café a medio tomar que tiene la enorme tristeza de tener un cigarrillo casi apagado en el fondo: todo a medias, como lo nuestro: algo se quedó dentro y duele:  la vida es como una carta cursi que nunca te voy a mandar: me la leeré de ahora en adelante queriendo recuperar todo el tiempo juntos:  uno y otro: un saludo que se cruzó entre un beso y una mamada: Alejandro, no me olvides, porque sólo eso sería suficiente para que las noches que me quedan hasta esta primavera sean tan

oscuras como estos días vacíos con los que no sé qué hacer sin ti.

                                                hasta quién sabe cuándo,

                                           Papo


From Morirás si da una primavera [You Shall Die of AIDS In The Spring] (Miami: Iberian Studies Institute, 1993 and San Juan: Isla Negra, 2014 – Twentieth Anniversary Edition) (narrative) Premio Letras de Oro 1991-1992.

© Daniel Torres. Published by permission in Centro Voices on 14 January 2015.

Centro Voices (ISSN: 2379-3864).
The views expressed here are those of the author and not necessarily those of Centro Voices, the Center for Puerto Rican Studies or Hunter College, CUNY.