Políticas maternales en el arte y en la diáspora

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Hablar de la maternidad desde la convicción de no querer ser madre me llevó a preguntarle a otras mujeres acerca de sus experiencias. Quería saber cómo se planteaban ser madres no solo viviendo en la diáspora sino asumiendo esa responsabilidad adicional. Una de ellas hace de este punto el objeto de sus más recientes piezas artísticas. Al final, quise adentrarme un poco en sus mundos para ver cómo lo logran sin seguir modelos tradicionales, trazando su propio camino.

Quisiera añadir que esta conversación le debe mucho a la paciencia de amigas que me escucharon rumiar el tema hasta la saciedad y que me hablaron de sus propias perspectivas sobre la maternidad.

No obstante, la inquietud que siento se debe a las expectativas sociales. A ideas preconcebidas que descansan sobre un sistema que no coincide con un concepto inclusivo de familia. Un ejemplo sería que hubiera un equilibrio entre lo doméstico y lo profesional o que la labor de la stay-at-home mom no se subestime porque no devengue una ganancia tributable. De igual forma este concepto debería incluir a ambos sexos para evitar así caer en un diálogo unilateral.

 The Guardian trae esto a colación explicando que, “Another factor in women’s economic inequality is the fact that they take on a vastly outsized portion of unpaid, undervalued household work. From food preparation to cleaning to childcare, domestic work is rarely counted as part of labor force participation – and this disproportionately disadvantages women.”

El punto es entablar una discusión de acción social a favor de la igualdad económica. Donde la aportación de la mujer se valore como ganancia social, en lugar de medirse dentro de las jerarquías del poder financiero. Feministas contemporáneas quieren incluirlo en el debate porque entienden que parte del problema se debe a que la economía se basa en un modelo patriarcal. Por eso la ONU se trazó como meta que para el año 2030 los gobiernos hayan creado políticas y designado inversión a favor de la equiparación de derechos y oportunidades en la sociedad para mujeres al igual que para niñas.

Arte maternal
Con esta idea en mente conversaba con Jessica ‘Jeca’ Rodríguez Colón sobre su reciente presentación en el espacio de la organización de Loisaida, Inc., el Loisaida Center. Jeca es coreógrafa, bailarina y artista multidisciplinaria que lleva 13 años en Nueva York trabajando, estudiando y criando a dos.


Jeca y sus dos hijos, Íker y Yeram (de izq. a derecha)

Sus performances no solo cuestionan la clasificación continua de los paradigmas actuales de la maternidad sino que proponen diálogos distintos como los del recuerdo para presentar a la madre en su dimensión de mujer. Lo explica con la pieza Other(m) al decir que, “el personaje se cuestiona su realidad, y los recuerdos que de alguna forma u otra forman quién es y, por lo tanto, su forma de ser madre… En cierta manera explora la herencia del trauma paralelo a la herencia de lo maternal.”

La presentación incluyó documentación fotográfica de algunas de sus piezas que ocurrieron originalmente en las calles. Una de estas actuaciones se llamó Mother´s Milk.

Performance de Mother’s Milk

Aquí, Jeca hace hincapié en que para 2013 la industria de la leche de fórmula infantil ocupaba el tercer lugar de mayores ganancias en el mundo. Contrasta con el hecho de que la mujer lo produce y puede alimentar libre de costo. Explica que, “La pieza hace pública la labor maternal de extraer la leche, labor maternal que no es obligatoria y que muchas veces es invisible. Pero, la intención real no era que el público leyera todo eso... La intención era interrumpir un momento de la cotidianidad de los que andaban en la ciudad con la imagen de la madre que extrae leche… Esta pieza realmente es para provocar.”

Madres en la diáspora
Si para Jeca vivir en Nueva York es un reto, quise saber cómo las mujeres a continuación, nacidas y criadas en Puerto Rico, enfrentan los retos en Hong Kong, Londres y Chile.

Aquí cierro el círculo con la siguiente sesión de preguntas y respuestas. No sin antes añadir que sigo con la incertidumbre de ser o no ser madre con cada vez mayor consciencia de que es un lujo a medida que pasen los años.

Sin embargo, me sirve de inspiración el hecho de que me crié con una tía particular que se dedicó al servicio comunitario en lugar de formar una familia tradicional. Su ejemplo me sirvió para saber desde temprana edad que no tener hijos era también una opción. Quiero pensar que de alguna manera sigo su ejemplo.


Laura Pérez en Hong Kong

"Yo les quiero enseñar a ser amables y respetuosos... En fin que tomen decisiones con una moral firme y que no vivan con prejuicios y miren al mundo sin preconcepciones.”

Ileán Perez: ¿Crees que tu idea de lo que es ser mujer ha cambiado al ser madre en el extranjero?

Laura Pérez: Mi noción de lo que es ser mujer en general nunca ha cambiado, sino que se ha reforzado. Mi madre, que ha sido mi fuente de inspiración y ejemplo, siempre ha sido una mujer fuerte, independiente y luchadora. Estas características siento que han sido mis mejores herramientas como ‘expat’.

Soy muy independiente y no tengo ningún miedo al estar sola y navegar por una cuidad o país nuevo para conocer mi ambiente; es una actitud necesaria cuando estas mudándote constantemente. Sobre todo hay que luchar y nunca rendirse si tienes una meta. Las mudanzas, mis embarazos, el no calificar para tener visa de trabajo son ejemplos de momentos en mi vida que tuve que ponerle pausa a mis metas sobre mi crecimiento profesional. Pero el deseo de luchar y salir en adelante nunca se apagó así que me mantuve siempre ocupada y productiva.

Ileán: ¿Qué experiencias culturales han ido formando parte del imaginario que le presentas a tu hija a favor de presentarle las diferentes culturas que le han tocado vivir?

Laura: Mi familia es muy joven (tengo una niña de 6 años y una de 6 meses y mi hijo tiene 4 años) y están en una edad que todo impresiona así que es importante ofrecerles una perspectiva al mundo para que luego no juzguen, hablen con ignorancia o que formulen estereotipos irresponsables.

El regalo más grande que les brindamos es la oportunidad de viajar y conocer al mundo. Desde que vivimos en Asia hemos visitado 7 países: Malasia, Japón, Singapur, Macao, China y las Filipinas… quiero que entiendan que son diferentes y maravillosas y que hay belleza y que con esta actitud nos podemos enriquecer como personas.

Ileán: ¿Qué es importante más allá de cumplir con las necesidades básicas?

Laura: Yo les quiero enseñar a ser amables y respetuosos, que aprecien y protejan su privacidad y que hagan de su vida una productiva y que sea algo que los haga feliz. En fin, que tomen decisiones con una moral firme y que no vivan con prejuicios y miren al mundo sin ideas preconcebidas.

Ileán: ¿Te has sentido juzgada o criticada, tanto para agradar como para herir, por ser puertorriqueña, por vivir de cierta manera, por tu estilo de vida o por tu forma de criar?

Laura: Perdí la cuenta de cuantas veces he estado en esta situación. En Nueva York una vez una chica me dijo que nunca había conocido a un puertorriqueño/a educado, o sea con educación formal. Me sentí insultada porque aunque era cierto lo dijo también como si no fuera posible, como que fuera de su experiencia no cabía la posibilidad de que existían puertorriqueños que fueran a la universidad y pasaran a ser profesionales.

En España me preguntaban porque no era más oscura de piel, como si los puertorriqueños no fueran parte de la bella diversidad que muestra la mayoría de los países de las Américas.

En Puerto Rico hay personas que no entienden por qué no tenemos carro y cómo es que podemos vivir así, sin pensar en los beneficios de vivir una vida peatonal; más ejercicio, más ecológico y grandes ahorros. Personas que han cuestionado por qué “dejé” la arquitectura, sin pensar en lo difícil que ha sido encontrar y mantener un trabajo que me sienta productiva y feliz y que a la vez me permite estar presente para mis hijos por su flexibilidad.

Lo que aprendí es que estoy muy clara y orgullosa de mi estilo de vida y que aunque tiene sus altas y bajas es el que funciona para mi familia.


Naomi Bonafoux y Perla en Londres

“Lo importante para mi son mis ideologías en cuanto a la libertad y la justicia. Con la intención de que mi hija crezca consciente de la situación política de mi país."

 

Ileán: ¿Crees que tu idea de lo que es ser mujer ha cambiado al ser madre en el extranjero?

Naomi: Desde que me convertí en madre he tratado siempre de buscar ese balance entre esa intensidad latina que las madrazas puertorriqueñas a veces cargamos y también el asumir nuestro rol como mujer independiente en este mundo y esa búsqueda de estar feliz en tu propia piel como madre pero también como mujer, como profesional y como un ente en esta sociedad que es mucho más que madre. A la misma vez, creo que los retos son similares al igual que las ideas preconcebidas.

Ileán: ¿Qué experiencias culturales han ido formando parte del imaginario que le presentas a tu hija a favor de presentarle las diferentes culturas que le han tocado vivir?

Naomi: La música, el español y la conciencia de que repita lo que yo digo, los libros clásicos puertorriqueños (su favorito siendo Juan Bobo) y la comida es algo que siempre trato de mantener bien presente… soy la única conexión con el Caribe.

Ileán: ¿Qué es importante más allá de cumplir con las necesidades básicas?

Naomi: Para mi lo más importante es su educación… su estabilidad emocional y la mía, no estar preocupada por dinero a la hora de proveer… y aquí ser freelance, ser artista y trabajar aquí o allá no es inestable en lo absoluto.

Ileán: ¿Te has sentido juzgada o criticada, tanto para agradar como para herir, por ser puertorriqueña, por vivir de cierta manera, por tu estilo de vida o por tu forma de criar?

Naomi: He sido juzgada, pero [con] el resultado de la crianza a lo latina, con apego…al ver y escuchar a mi hija, con el paso de los años, me han dado la razón. Entonces, creo que se trata un poco más [que] de geografía, se trata encontrar tu nicho en el doloroso exilio y aunque siempre tenerlo presente, nunca mirar atrás.


 

Lucía Nieves y Kairi en Chile

“A mi me toca hacer un esfuerzo tácito y consciente por transferirle a mi hija algunos de los elementos culturales de Puerto Rico. "

Ileán: ¿Crees que tu idea de lo que es ser mujer ha cambiado al ser madre en el extranjero?

Lucía: Muchísimo. Mi idea de ser mujer ha cambiado al ser madre y punto, independientemente de que estoy en Chile. En mi caso, llevo 11 años fuera de Puerto Rico; los primeros nueve estuve en Alemania, hace dos años me mudé a Chile, el país de mi esposo.

En ese contexto el impacto de convertirme en madre, además, estando lejos de mi propia madre y no teniendo aquí vínculos con amigas madres que estuvieran pasando por lo mismo que yo, fue muy fuerte, especialmente para mi identidad. Por un rato me costó acostumbrarme a verme a mi misma como mamá. De los retos en la isla no puedo decir mucho porque la Lucía mama, solo ha estado allá de visita.

Ileán: ¿Qué es importante más allá de cumplir con las necesidades básicas?

Lucía: Que mi hija desarrolle un vínculo con Puerto Rico, pero más importante con sus abuelos puertorriqueños y sus tíos, que incluye a mi circulo de amigos que están repartidos por el mundo entero. Que mis padres no sufran demasiado de la sensación de estar perdiéndose a su nieta, procurando mantener el contacto lo más vivo y vigente posible, en eso el internet y las tecnologías son fundamentales.

Ileán: ¿Te has sentido juzgada o criticada, tanto para agradar como para herir, por ser puertorriqueña, por vivir de cierta manera, por tu estilo de vida o por tu forma de criar?

Lucía: No directamente por ser puertorriqueña porque los chilenos conocen muy poco de Puerto Rico como para tener un prejuicio. Pero de repente uno se encuentra con que tiene que dar explicaciones porque uno no conoce como se dice algo en “chileno” o porque uno usa frases que acá no se conocen o porque uno ve las cosas de otra manera, o no sabe como funcionan las cosas acá.

Ileán: Tomando en consideración las diferencias culturales, ¿qué retos enfrentas criando y cuáles no te planteaste en un comienzo?

Lucía: Uno tiene que bregar con idiosincrasias bien distintas a la hora de criar. Chile es un país más conservador que Puerto Rico. El problema es que uno no conoce esas diferencias al llegar sino que las va conociendo en la medida en que se va enfrentando a cada situación donde hay un potencial para la diferencia y el malentendido.

La distancia es perspectiva
En lo que parece ser un sencillo cambio geográfico, mudarse, es que se percibe la magnitud del mapamundi. El entra y sale del país es parte de estar vivos, conocer, de llevar y traer. Mucha gente que ahora vive fuera es parte íntegra de Puerto Rico; ya sea por participación directa en la Isla, por la manera de criar, como lo demuestran estas entrevistas, o por su estilo de vida.

Así, el movimiento constante de los que se van y regresan posibilita que nos mantengamos conectados a lo que sucede fuera de la Isla, nos inserta en las coordenadas, dándonos visibilidad mundial.Y porque la tecnología acorta distancias nos sentimos cerca.

Ahora, ser madre en la diáspora es anclar posibilidades en otros países, expandir las fronteras isleñas. Ver la importancia que cobra la identidad en la crianza es darle a los hijos una llave a diálogos extranjeros a los que no tendrían acceso con tanta facilidad de otra forma. Es nacer con un network internacional.

El puente de la diáspora pertenece al mundo.


© Ileán Pérez. Reprinted by permission in Centro Voices on 14 August 2015.

Centro Voices (ISSN: 2379-3864).
The views expressed here are those of the author and not necessarily those of Centro Voices, the Center for Puerto Rican Studies or Hunter College, CUNY.